Becycling: Lifting the illusion

–by Peter Kalmus (Oct 12th, 2017)

The changes I’ve been making to my own life are simple, but they go far beyond recycling or green consumerism. I came to see that the business-as-usual ways of industrial society are bankrupt. So I actively replace those parts of my everyday life that feel unsatisfying with new ways of living that I do find satisfying.

Such changes don’t require sacrifice so much as exchange, swapping daily actions that aren’t satisfying for ones that are. In this way, my everyday life has gradually come into harmony with my beliefs. My experience has been that congruence between outer and inner life is the key to happiness. I’m no good at fooling myself.

I also came to see how deeply I’d been influenced by the subconscious whisper of culture, how little I questioned my everyday actions, and how completely I accepted the illusion that the way things are is the only way they could be. My old mindset was separation; my emerging mindset is connection. I’m learning that acceptance and detached observation of my own mind is the basis of compassion. I’m learning how to become sustainable, internally.

We could coin a word for this path of inner and outer change: becycling, beyond recycling. Becycling entails restoring cyclical natural processes at the local scale. It requires getting busy instead of passively hoping that “they will think of something.” It means accepting responsibility for your own everyday actions and changing those that harm other beings in our planet’s biosphere. It means actually being the change. […]

It used to be difficult for me to imagine living in another way, to imagine this land around me in Southern California without freeways, parking lots, or gas stations; to imagine the world without the constant noise of cars, helicopters, planes, and leaf blowers. These seemed like permanent fixtures. I took the conveniences of modern industrial life for granted—the frozen foods aisle, the cheap airplane flights, the internet, the constant distractions. I was attached to them; I wanted more of them. I kept hoping that more would make me happy. More stuff, more money, more clickbait, more convenience. After all, that’s what our culture of industrial civilization constantly whispers to our subconscious: more of this and you will finally be happy.

Now, as I ride my bicycle on the overpass over the freeway, the traffic below looks impermanent. The way our society lives now feels ephemeral to me.

While I used to see the future as more, I now see it as less. Far from feeling scary to me, less feels right. I’ve learned that wanting more actually gets in the way of happiness. The feeling of “more and then I’ll finally be happy” is an illusion.

I now see the imminent transformation of all that’s around me not as an end but as a beginning. This shift in my way of thinking has grown over time out of many moments of simple connection to nature and to other people. Even on a warmer planet, even after today’s global industrial civilization is no more than legend, there will still be mountains and sunsets, forests to walk in and oceans to sail, and good people to enjoy it all with.

But there’s lots of work to do to prepare for the coming storms. Happily, the work is fun.

 

–Peter Kalmus. Excerpt from his recently published book: Being the Change: Live Well and Spark a Climate Revolution. [Drawing courtesy of de collaborators of the same book]

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El Campo de Rumi / Rumi’s Field

–por Patty De Llosa (Oct 5, 2017) [English below]

Tal vez Rumi lo dijo mejor: “Más allá de las ideas de hacer el mal y hacer el bien, hay un campo. Ahí nos vemos. Cuando el alma se acuesta en ese pasto, el mundo está muy lleno para hablar de algo. Las ideas, el idioma, hasta la frase “la una al otro” ya no tienen sentido.” Tod@s necesitamos encontrar ese campo más allá de la culpa y la responsabilidad, más allá del pecado y la redención, donde hay descanso para la mente ocupada, todo el tiempo discute, elabora, afirma, condena, critica; donde hay descanso para el corazón angustiado que busca de significado en un mundo confuso lleno de demandas contradictorias; y descanso del miedo insidioso que algunos pensamos nos capturará, porque a pesar de todas nuestras buenas intenciones, estamos seguros de que nos vamos a equivocar de nuevo.

Un camino hacia el campo de Rumi es escuchar los espacios entre las muchas palabras que decimos y oímos. O poner atención al sonido del silencio mismo. Este espacio entre hechos y logros no es un invasor. No exige acción alguna, sino que proporciona una comida profunda. Lo podríamos llamar tiempo sin fin, donde nos sentimos cuidad@s, liberad@s de la sensación de que tenemos que desempeñar algo, hacer cosas, darnos cuenta de un potencial, servir a una causa, ayudar a un@ amig@. El hecho es que el tiempo sin fin está siempre ahí, listo para inundarnos cada vez que tengamos suficiente intención de relajar nuestras cargas percibidas. Si por un momento puedo abandonar los problemas que me parecen tan importantes, tan inmediatos, tan reales, entonces me encontraré inmers@ en otro tipo de realidad: el mundo del sonido, del tacto, del gusto, del olfato y el de los sentimientos sin reconocer. Esto puede ser donde comienza la alegría.

Aunque el tiempo sin fin puede ser como orar o meditar, que descarta los quehaceres del día para un momento privado de calma y silencio en el cuarto de  atrás, lo curioso es que este espacio más amplio se puede abrir, con igual facilidad, en una plataforma del metro llena de alguna masa de la humanidad con prisa por hacer la siguiente cosa. Intercambio una mirada con algún pasajero y me siento conectado a estas vidas con prisa, tan llenas de alegría y miedo y que invirtieron en tantas relaciones, como la mía. Entonces el ruido retrocede y la inundación de la calma interior aparece, desde un mundo más allá del tiempo.

Aunque el campo de Rumi puede estar a la disposición de tod@s nosotr@s, encontrarlo es una elección que tomamos. ¿Permaneceré en mi mundo impulsado por el ego y las prisas, o escogeré poner atención una y otra vez a lo que está sucediendo en mí y en el mundo, sin prejuicio ni condena? ¿Puedo permitir, de vez en cuando, que el amor por la humanidad fracturada y en sufrimiento que está a mi alrededor y dentro de mí, entre en mi ocupado campo de acción, mientras vivo entre el cielo y la tierra, entre extremos?

–Patty de Llosa, pasaje del artículo publicado en el DailyGood: Encontrando alegría: la ciencia de la felicidad. Continue reading

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The Great Story

–by Thomas Berry (Sep 29, 2017)

Our destiny can be understood only in the context of the Great Story of the universe. All peoples derive their understanding of themselves from their account of how the universe originally came into being, how it came to be as it is, and the role of the human in the story. We in our Euro-American traditions have in recent centuries, through our observational studies, created a new story of the universe. The difficulty is that this story was presented in the context of the mechanistic way of thinking about the world and so has been devoid of meaning. Supposedly, everything has happened in a random, meaningless process.

It is little wonder, then, that we have lost our Great Story. Our earlier Genesis story long ago lost its power over our historical cultural development. Our new scientific story has never carried any depth of meaning. We have lost our reverence for the universe and the entire range of natural phenomena. Continue reading

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Desprofesionalizarnos / Deprofessionalize Ourselves

por Gustavo Esteva  desde Unitierra Oaxaca [essay in English Deprofessionalize Ourselves below]

Cuando era niño la palabra ‘necesidad’ tenía sólo una aplicación práctica: cagar. Se usaba cuando mi madre nos decía: “Cuando lleguen a casa de su tío, pregúntenle dónde pueden hacer sus necesidades”. Nosotros hacíamos las ‘necesidades’; no las teníamos. Esta manera de hablar se aplicaba a todo: nuestras ‘necesidades’ se definían por nuestra propia capacidad, nuestras herramientas, la forma como las usábamos, y eran estrictamente personales, imponderables e inconmensurables. Nadie podía medir o definir la relación con mi perro, mis reacciones a la primera novela que leí, mi condición física y emocional cuando tuve un dolor de cabeza, o lo que quería aprender. Por lo tanto, según mi experiencia, todas las necesidades actuales fueron creadas en el transcurso de mi vida; en este periodo se nos transformó en personas necesitadas, medibles y controladas. Los profesionales definieron esas necesidades y nosotros empezamos a ser clasificados de acuerdo con ellas. Continue reading

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Respuestas No Preguntadas / Unquestioned Answers

–por Lynne Twist (Sep 21, 2017) [English below]

 

Una vida comprometida es una vida que la has orientado hacia algo más grande que tú mism@. Una vida comprometida es una vida que está rendida y significa que estás gobernad@ por tus compromisos, no por tus deseos, no por lo que quieres, ni siquiera por tus necesidades (ellas como que se quedan en un segundo plano). Tengo que decirles que es un alivio dejar ir todo esto.

He tenido la oportunidad y el privilegio de trabajar con algunas de las personas con los más pobres recursos financieros en este Planeta, gente a la que solía llamar pobre porque pensé que eso era como se suponía que debía llamarles. Pero ahora he estado trabajando con gente a la que solía llamar pobre por más de 30 años y me di cuenta de que no hay nada de pobre en ell@s, que etiquetarles de esa manera es muy inexacto, deshonroso e incapacita a ell@s y también a aquell@s que les llaman así.

He visto que colapsar las circunstancias financieras de las personas, con quiénes son ell@s (que es lo que hacemos cuando llamamos a alguien pobre), es menospreciarnos a nosotr@s mism@s y a ell@s, porque son personas enteras y completas, que podrán vivir en horribles circunstancias opresivas de pobres recursos financieros, pero ell@s no son pobres. Sus circunstancias pueden ser opresivas, pueden ser empobrecedoras, pero ell@s no lo son. De hecho, circunstancias como estas, a menudo pueden sacar lo mejor de la gente, esa alegría absoluta que proviene de la conexión en una familia, la naturaleza grupal de saber que la seguridad verdadera proviene de la comunidad misericordiosa, a la que das y sirves. […]

No es necesario que tengas montones de dinero para ser filántrop@. La palabra filantropía significa amor a la humanidad. Si eres una persona que ama a la humanidad, eres filántrop@. En realidad, la palabra filantropía no tiene nada que ver con el dinero, pero como amante de la humanidad, podemos usar nuestros recursos financieros para nutrir el mundo en el que vivimos.

La ciudadanía planetaria es más grande que cualquier otro acontecimiento de la historia humana, es un salto evolutivo: el crecimiento de la sociedad civil, la ciudadanía planetaria a una escala que nadie hubiera podido predecir. Es la nueva superpotencia y tú eres parte de ella. Cada pensamiento tuyo, cada acción tuya, cada elección tuya tiene un impacto, tiene un profundo impacto.

Vivimos en el fulcro, vivimos en el corazón de una marea que está dando la vuelta. Y es una gran emoción, es un privilegio, es un honor estar viv@ en estos tiempos de una crisis tan monumental, una crisis tan profunda, una crisis que tanto sacude a la Tierra, que sacude la base misma de nuestro pensar. Y cuando la base de nuestro pensar es de verdad sacudida y cuestionada, entonces en lugar de empezar a ver las preguntas no respondidas, tenemos que ver las respuestas no preguntadas.

Déjenme decir esto de nuevo: en lugar de ver las preguntas no respondidas, ahora necesitamos estar viendo las respuestas no preguntadas de nuestros tiempos.

Las respuestas no cuestionadas e inconscientes es otra frase o manera de hablar de las presunciones sin examinar inconscientes que nos han llevado a un punto de casi extinción. Este es el regalo de nuestra época para nuestra especie, nuestra especie se está dando cuenta de que es terminal, tenemos una enfermedad terminal, una enfermedad que con suerte nos sacará de las respuestas no cuestionadas de nuestros días.

Sólo échale dinero para resolverlo, es una respuesta no preguntada.
Más es mejor, es una respuesta no preguntada.
No hay suficiente para seguir andando así que agarra todo lo que puedas antes de que alguien más lo haga, es una respuesta no preguntada.
La gente es egoísta y codiciosa y buena para nada, es una respuesta no preguntada.

Y ninguna de esas respuestas no preguntadas, respuestas no cuestionadas, son viables por más tiempo, no son verdaderas, nos mandan en la dirección equivocada, amenazan el mero tejido de la vida misma y no son quien eres, no son quien soy y no son quienes somos como especie humana.

–Lynne Twist, pasaje tomado del video Dándole alma al dinero. [Dibujo cortesía de los colaboradores del libro Sé el cambio: vive bien y enciende una revolución en contra del calentamiento global.

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Witnessivity

–by Vinoba Bhave (Sep 14, 2017)

We all sleep every night but what is the meaning of sleep? Sleep is the rest after work, and preparation for the next days work. In this respect, sleep is a state of samadhi –the state of total absorption with no awareness of outer world, wherein the individual Self is in communion with the Divine. To understand this, let us look at the the meaning of the word samadhi. Samadhi is merging of the individual intelligence and mind into the Universal Love. Samadhi is a state where the power of the soul is manifested. Samadhi will purify our minds and intelligence. This purified mind and intelligence will purify our daily business as well. This is what sleep should bring about. After sleep, all our daily dealings, or the business of life should become more pure, more creative, more spirited.

To a real karmayogi –a person who performs selfless, desireless action done without any attachment and in the pursuit of duties– sleep entails samadhi. It is dreamless. Such sleep allows the thought process to evolve. This sleep is a sign of equanimity, not inertia. Once you are awake there should be no effect of dullness or inertia. Conversely, it does not mean that while awake there should be a constant buzz of thoughts. There should be a natural witnessivity. This natural witnessivlty is a characteristic of pure wakefulness. […]

When a seed is sown, although unseen, it is growing underneath the earth. After 3 or 4 days, when it sprouts, one realizes how many subtle developments were going on. Similarly, a person who prays and practices meditation, contemplation and reflection goes to sleep and finds answers to many of his questions which remained unanswered in the conscious wakeful state. Therefore, it is a common experience that right decisions are arrived at in the morning easily. The state of samadhi facilitates the evolution of thoughts. However, when some questions remain unanswered even in deep samadhi, they get answered in deep sleep. At such times, one understands that sleep is a state of samadhi. […]

In sleep, the individual Self merges with the Supreme Self. The question is, how does the Self come back? Take this analogy: a pot is filled with water from the Ganga [river] and is sealed shut. If the same sealed pot is left in the water of the Ganga again, the inside water will remain isolated. Similarly, the Self is sealed with I-ness. When that seal is broken, it will merge with the Supreme Self.

In deep sleep, we experience the ultimate reality. Having the same feeling while awake is the final goal. We want to experience the vacant mind in wakeful state. Remain neutral and detached while in a wakeful state. Whatever you see, see it with witnessivity. Do not allow it to influence your mind, in either a positive or negative way, with good or bad effect. You are just a witness. […]

In meditation, there should be wakeful sleep. In deep sleep one completely forgets the body, mind and senses. In dreams you are aware of them. In meditation there should be an experience of deep sleep, but wakeful deep sleep. In deep sleep, organs of perception and action as well as the mind and everything else, become quiet, and we exist only as witnesses.  If we can replicate the same experience in meditation, it will be the experience of samadhi.  And that experience will become constant. This means, it will stay even while performing our dally activities and it will be natural.

In sleep, we forget our differences and diversities and become one. The same thing is experienced in meditation. In sleep there is no hierarchy of any kind, it is the same for meditation. But the experience of unity in meditation is of a much higher grade and quality, because in sleep a person reaches a state almost of nothingness, forgets her/his own existence, whereas in meditation the awareness of self existence is constantly there. Hence, the experience of unity which is achieved in meditation is very useful in the practical life.

— Vinoba Bhave in his book Where Silence Speaks  [Drawing courtesy of de collaborators of the book Being the Change: Live Well and Spark a Climate Revolution.]

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Convirtiéndonos en Gente de Maíz / Becoming Corn People

–por Robin Wall Kimmerer  (Sep 7, 2017) [English below]

La historia de nuestra relación con la Tierra está escrita con más veracidad en la tierra que en una página. Dura mucho tiempo ahí. La tierra recuerda lo que dijimos y lo que hicimos. Las historias son unas de nuestras herramientas más potentes para restaurar la tierra, así como nuestra relación con ella. Necesitamos desenterrar las viejas historias que viven en un lugar y comenzar a crear otras nuevas, porque no sólo somos narradores de las historias sino que también las hacemos. Todas las historias están conectadas, las nuevas tejidas de los hilos de las viejas. Una de las historias de l@s antepasad@s que espera ser escuchada por nosotr@s otra vez con oídos nuevos, es la historia maya de la creación.

Se cuenta que al principio de todo no había nada. L@s seres divin@s, l@s grandes pensadores, imaginaban el mundo ora que existencia simplemente diciendo su nombre. El mundo estaba poblado por ricas flora y fauna, que fueron llamadas para ser por palabras. Pero los seres divinos no estaban satisfechos. Entre los seres maravillosos que habían creado, ninguno era elocuente. Podían cantar y gritar y gruñir, pero ninguno tenía la voz para contar ni alabar la historia de su creación. Así que l@s dios@s se pusieron a hacer seres humanos.

Los primeros seres humanos fueron formados de barro por l@s dios@s. Pero l@s dios@s no quedaron muy content@s con el resultado. La gente no era hermosa, eran feos y mal formados. No podían hablar, apenas podían caminar y ciertamente no podían ni bailar ni cantar alabanzas. Eran tan frágiles, tan torpes y tan inadecuados que ni siquiera se podían reproducir, así que simplemente se derritieron con la lluvia.

Así que l@s dios@s intentaron de nuevo hacer buenas personas que pudieran dar respeto y alabanzas, que pudieran proveer y cuidar. Con este fin, tallaron un hombre de madera y una mujer de la médula de la caña. Oh, eran personas hermosas, ágiles y fuertes; podían hablar, bailar y cantar. También eran gente inteligente: aprendieron a utilizar a los otros seres, plantas y animales, para sus propios fines. Hicieron muchas cosas, granjas, cerámica, casas y redes para pescar. Como resultado de sus cuerpos finos y mentes finas y trabajo duro, estas personas se reprodujeron y poblaron el mundo, llenándolo con grandes números.

Pero después de un tiempo l@s dios@s que todo lo veían se dieron cuenta de que los corazones de estas personas estaban vacíos de compasión y amor. Podían cantar y hablar, pero sus palabras no tenían gratitud por los dones sagrados que habían recibido. Estas personas inteligentes no sabían dar las gracias ni del cuidado y, así, ponían en peligro de extinción el resto de la creación. L@s dios@s desearon ponerle fin a este experimento fallido de humanidad y entonces enviaron grandes catástrofes al mundo: enviaron una inundación, terremotos y, lo más importante, dieron rienda suelta a la represalia de otras especies. Los árboles, peces y arcilla que previamente eran mudos, se les dieron voces para expresar su dolor y rabia por la falta de respeto que les mostraban los humanos de madera. Los árboles se enfurecieron con los humanos por sus hachas afiladas, los venados por sus flechas, e hasta incluso las ollas hechas de barro se levantaban muy enojados por todas las veces que se les habían quemado descuidadamente. Todos los miembros de la creación que fueron maltratados se reunieron y destruyeron a la gente de madera en defensa propia.

Una vez más l@s dios@s trataron de hacer seres humanos, pero esta vez hechos puramente de luz, la energía sagrada del Sol. Estos humanos deslumbraban al verlos, siete veces el color del Sol, hermosos, inteligentes, y muy, muy poderosos. Sabían tanto que creían saberlo todo. En lugar de estar agradececidos con los creadores por los dones recibidos, creían que eran iguales a l@s diosas y dioses. L@s seres divin@s comprendieron el peligro que representaban estas personas hechas de luz y una vez más planearon su desaparición.

Y así, l@s dios@s trataron nuevamente de formar seres humanos que pudieran vivir en el hermoso mundo que habían creado, con respeto y gratitud y humildad. De dos canastas de maíz amarillo y blanco, amasaron una buena comida, la mezclaron con agua y formaron a la gente hecha de maíz. Se alimentaron con licor de maíz y oh! éstas eran buenas personas. Podían bailar y cantar y tenían palabras para contar historias y ofrecer oraciones. Sus corazones estaban llenos de compasión por el resto de la creación. Eran lo suficientemente sabi@s como para estar agradecid@s. L@s dios@s habían aprendido su lección, así que para proteger a la gente de maíz de la arrogancia abrumadora de sus predecesores, la gente hecha de luz, pusieron un velo ante los ojos del pueblo de maíz, nublando su visión como el aliento nubla un espejo. Estas personas de maíz son las que eran respetuosas y agradecidas con el mundo que las sustentaba y así, se convirtieron en las personas que fueron sustentadas sobre la Tierra.

De todos los materiales, ¿por qué la gente de maíz heredaría la Tierra, en vez de gente de barro, madera o luz? ¿Podría ser que la gente hecha de maíz sean seres transformados? Porque, ¿qué es el maíz, después de todo, sino la luz transformada por relación? El maíz le debe su existencia a los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Y el maíz es el producto de la relación no sólo con el mundo físico, sino con la gente también. La planta sagrada de nuestro origen creó a la gente y la gente creó al maíz, una gran innovación agrícola de su antepasado teosinte. El maíz no puede existir si nosotr@s no lo sembramos y atendemos durante su crecimiento, nuestros seres se unen en una simbiosis obligada. De estos actos recíprocos de creación surgen los elementos que le faltaban a los demás intentos de crear una humanidad sostenible: la gratitud y la capacidad de reciprocidad.

He leído y amado este cuento como una especie de historia: un recordatorio de cómo, en épocas antiguas justo al borde del conocimiento, la gente estaba hecha de maíz y vivía felizmente para siempre. Pero en muchas de las maneras indígenas de saber, el tiempo no es un río, sino más bien un lago en donde el pasado, el presente y el futuro existen al mismo tiempo. Así, la creación es un proceso continuo, y el relato no es sólo historia, sino que también es profecía. ¿Ya nos hemos convertido en gente de maíz? ¿O todavía somos personas de madera? ¿Somos personas hechas de luz, esclavizadas por nuestro propio poder? ¿No estamos aún transformados por la relación con la Tierra?

Tal vez esta historia maya podría ser un manual del usuario para entender cómo nos convertimos en gente de maíz.

–Robin Wall Kimmerer de su libro Tejiendo Hierbadulce  [Dibujo de la ARTivista  Favianna Rodríguez]


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Real Social Security

–by Peter Wohlleben (Sep 31, 2017)

Gardeners often ask me if the trees are growing too close together. Won’t they deprive each other of light and water? This concern comes from the forest industry. In commercial forests, trees are supposed to grow thick trunks and be harvested-ready as quickly as possible. And to do that they need a lot of space and large symmetrical rounded crowns. In regular five-year cycles, any supposed competition is cut down so that the remaining trees are free to grow. Because these trees will never grow old –they are destined to the sawmill when they are only about 100 years old– the negative effects of this management practice are barely noticeable.

What negative effects? Doesn’t it sound logical that a tree will grow better if bothersome competitors are removed so that there’s plenty of sunlight available for its crown and plenty of water for its roots? And for trees belonging to different species that is indeed the case. They really do struggle with each other for local resources. But it’s different for trees of the same species. Beeches are capable of friendship and go so far as to feed each other. It’s obviously not in a forest’s best interest to lose its weaker members. If that were to happen, it would leave gaps, that would disrupt the forest’s sensitive microclimate with tis dim light and high humidity. If it weren’t for the gap issue, every tree could develop freely and lead its own life. I say “could” because beeches, at least, seem to set a great deal of store by sharing resources. Continue reading

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No Hay Este ni Oeste / There is No East or West

–por Masanobu Fukuoka (Aug 25 , 2015) [English below]

Un joven con una pequeña mochila a hombros caminaba despreocupadamente hacia donde nos encontrábamos trabajando en el campo.
“¿De dónde eres?” le pregunté.
“De por allí”.
“¿Cómo llegaste?” “Andando”.
“¿Para qué viniste aquí?” “No lo sé”.

Much@s de l@s que aquí llegan no tienen ninguna prisa en revelar sus nombres o su historia pasada. Tampoco cuentan con claridad su propósito. Esto es lógico, pues much@s no saben porqué vienen, simplemente vienen.

Desde su comienzo, el ser humano no sabe de dónde viene ni a dónde va. Decir que se nace del vientre de la madre y que se vuelve a la tierra es una explicación biológica, pero nadie sabe en realidad qué hay antes del nacimiento o qué tipo de mundo espera tras la muerte. Nacer sin saber la razón, para sólo cerrar los ojos y partir hacia el infinito desconocido… realmente el ser humano es una criatura trágica.

El otro día encontré un sombrero de paja que se dejaron olvidado en los templos de Shikoku un grupo de peregrinos. En él estaban escritas las siguientes palabras: “En el principio ni este ni oeste / Diez direcciones infinitas’. Ahora, con el sombrero en mis manos, le pregunté de nuevo al joven de dónde venía, y respondió que era hijo de un sacerdote del templo de Kanazawa y dado que era estúpido estar leyendo escrituras todo el día hasta el agotamiento quería convertirse en agricultor.

No hay este ni oeste. El sol sale por el este y se pone por el oeste, pero ésto es sólo una mera observación astronómica. Saber que no comprendes ni el este ni el oeste está más cerca de la verdad. La realidad es que nadie sabe de dónde viene el Sol.

Entre las decenas de miles de escrituras la que más debemos agradecer, la que contiene las ideas principales, es el Sutra del Corazón que dice: “La forma es vacío, el vacío es forma. La materia y el espíritu son uno, pero todo es vacío. El ser humano no está vivo, tampoco muerto, no nace ni muere, no envejece ni enferma, no crece ni decrece.”

El otro día, mientras segábamos el arroz, dije a los jóvenes que descansaban sobre un gran montón de paja: Pensaba que cuando en primavera se planta el arroz, la semilla emite tallos de vida, y ahora mientras estamos cosechándolo, es como si muriese. El hecho de que se repita este ritual año tras año significa que la vida continúa en este campo y que la muerte anual es en sí misma un nacimiento anual. Podríamos decir que el arroz que ahora segamos vive continuamente.”

Los seres humanos suelen ver la vida y la muerte bajo una perspectiva más bien corta. ¿Qué significado puede tener para esta hierba el nacimiento en primavera y la muerte en otoño? La gente cree que la vida es gozo y la muerte es tristeza, pero la semilla de arroz, que yace en la tierra y emite sus tallos en primavera, con sus hojas y tallos marchitándose en otoño, todavía guarda en su interior todo el gozo de la vida. El gozo de la vida no parte con la muerte. La muerte no es más que un tránsito momentáneo. Dado que este arroz posee todo el gozo de la vida ¿no diríais que desconoce el pesar de la muerte?

Lo mismo que les ocurre al arroz y a la cebada le ocurre continuamente al cuerpo humano. Día a día crecen el cabello y las uñas, decenas de miles de células mueren, decenas de miles más nacen: la sangre que hace un mes circulaba por nuestro cuerpo no es la misma sangre hoy. Cuando piensas que tus propias características se propagan a tus hijos y nietos, puedes decir que mueres y renaces a diario, y que continuarás vivo durante muchas generaciones tras la muerte.

Si la participación en este ciclo puede experimentarse y saborearse a diario, no necesitamos nada más. Pero la mayoría de la gente no es capaz de disfrutar de la vida tal como transcurre y cambia día a día. Esta gente se apega a la vida, como si ya la hubiesen experimentado, este apego habitual origina el miedo a la muerte. Prestando sólo atención al pasado, que ya se ha pasado, o al futuro que aún no ha llegado, olvidan que están viviendo en la tierra aquí y ahora. Luchando en la confusión, ven pasar sus vidas en un sueño.

“Si la vida y la muerte son realidades ¿no es inevitable el sufrimiento humano?
“No hay vida ni muerte”
“¿Cómo puedes decir esto?”

El mundo en sí mismo es una unidad de materia dentro del flujo de la experiencia pero la mente de la gente divide el fenómeno en dualidades tales como la vida y la muerte, yin y yang, ser y vacío. La mente acaba por creer la validez absoluta de lo que perciben los sentidos y entonces por primera vez la materia se convierte en objetos tal como los seres humanos normalmente los perciben. Las formas del mundo material, los conceptos de vida y muerte, salud y enfermedad, gozo y pesar, todo se origina en la mente humana. Cuando el Sutra del Corazón dice que todo es vacío, no sólo niega la realidad intrínseca a todo lo que es construido por el intelecto humano, sino que también está aclarando que las emociones humanas son ilusiones.

“¿Quieres decir que todo es ilusión? ¿No queda nada?”.
“¿No queda nada? El concepto de “vacío” aún parece permanecer en tu mente” le dije al joven. “Si no sabes de dónde vienes o a dónde vas, ¿cómo puedes estar seguro de que estás aquí, en frente mío? ¿A caso carece de sentido la existencia?”

La otra mañana vi a una niña de cuatro años preguntarle a su madre: “¿Por qué vine al mundo? ¿Para ir al jardín de niñ@s?” Naturalmente, su madre no pudo decir con honestidad: “Sí, es cierto, así que ve”. Y sin embargo, podría decirse hoy en día que la gente realmente nace para ir al jardín de niñ@s. A lo largo de su carrera universitaria, la gente estudia diligentemente para aprender por qué nacieron. Estudiantes y filósofos, incluso a costa de arruinar sus vidas en el intento, dicen que se sentirían satisfechos si sólo entendiesen esto.

En el origen, los seres humanos no tenían ningún propósito. Ahora, soñando en uno u otro propósito luchan esforzadamente tratando de encontrar el significado de la vida. Es una lucha con un solo luchador. No hay ningún propósito en el que se deba pensar o que deba ir a buscarse. Harías bien en preguntar a l@s niñ@s si tiene o no significado una vida sin propósito.

Desde el momento en que entran a pre-escolar, empiezan los pesares de la gente. El ser humano era una criatura feliz, pero creó un mundo difícil y ahora lucha intentando liberarse de él.

En la naturaleza hay vida y muerte y la naturaleza está llena de gozo. En la sociedad humana hay vida y muerte, y la gente vive en su pesar.

–Masanobu Fukuoka, del libro La_revolucion_de_una_brizna_de_paja. [Dibujo cortesía de los colaboradores del libro Sé el cambio: vive bien y enciende una revolución en contra del calentamiento global. Continue reading

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Adding to the World and Oneself a Touch of Liberation

–by Paul Fleischman (Aug 17, 2017)

I decided to write this book after asking myself two questions: What is the most valuable contribution that I can make to the fraught world? And, what do I want to spend my last years, months, days or hours thinking about, feeling, and doing? To both of these the answer was wonder.

The topic that I find most urgent and interesting is the relationship between myself and the world, between the visions of cosmology, molecular biology, the evolution of life, and my mind. Some people search for their identity in ethnicity or gender. I wanted to locate myself as I am, in the context of M3l, the “nearby” spiral galaxy pinwheeling fifteen quintillion miles away; and in the context of the short arm of chromosome 15, which silently formats me from within on the basis of its four billion-year-old chemical memory.

This exploration of wonder has four sources.

First. there is literature, poets like Whitman, Neruda, Keats, Dylan Thomas, and many others, who can evoke our wonder by describing theirs. We are not alone in our wonder, and have many friends and advisors, as well as some challenging mentors. […]

Second, there are the discoveries of science, which describe the world with the depth of genius compounded over centuries. Science is particularly revealing when it sweeps across disciplines to describe the whole. The movement of thought from our tiny interior cells out to cosmological origins and edges becomes numinous. Inside our cells are particles whose numbers and transformations echo galaxies and reveal something cosmological in miniature. The nature of life that molecular and cell biology can reveal to us (when these subjects are freed from memorizations and exams) is a glorious tapestry of our deep identity.

Third, there are the ideas of science, not its facts but its great concepts of cause, mutual influence, how the world is connected and held together. Our wonder at the world springs up from every bee and flower, the panorama of life, and also from its interconnections, which we now have a science to reveal as never before. We are embedded within creative creation. We ourselves are new forms of emergence. Our home among the stars is lawful yet not predictable, impersonal but not guided. Just as good citizens delight in benign laws, we are struck with wonder by the format of the Cosmos.

The fourth source for this exploration of wonder is meditation on the arising and passing of the particles in my own body. This book partly derives from my lifelong, practiced awareness that every thing is an original impermanent compound of disappearingly smaller parts. Everything is built and dissolves instantaneously in continuity. For the pervasiveness of this recognition, I am indebted to meditation as taught by the Buddha, but this book is neither about meditation nor Buddhism, nor am I a Buddhist, any more than the fact that I count on gravity to keep my feet on Earth makes me a “Newtonist”. Meditation is cultivated awareness within oneself of change according to cause, and it has prepared me to witness the wonder of the working of the world. Yet this book is not limited to the legacy of meditation, and could not have been written Without the scientists and writers whose work has formed the basis for the text to leap from internal experience into language and concepts.

To write about wonder, I have used sources from literature, science and meditation, but I have also been lucky. Wonder is more accessible to people who have been freed from superstition and coercion. Th¢ open-mindedness and partly-off-balance stance of wonder can feel intolerable to good but frightened people. Wonder emerges from a certain degree of confidence coupled to a kind of unknowing, and it is blackened out of existence by anxious entrenchment or conviction. I have been lucky to be granted intellectual opportunity in a relatively secure time.

By dwelling on wonder for so long, I hope I have added to the world and to myself a touch of liberation. Wonder is, among other things, a wand to dispel ignorance and appropriation. I remain inspired by the hope that truth will make us free.

Finally, it should be clear that I am not proposing wonder as vapid gapping. A wonder-drenched life is not denial of war, poverty or the stampede of collective human ignorance. The ability to feel wonder is a blessing received by someone whose ancestors and contemporaries struggled to throw off penury, ideology and the pressure of the herd. I feel not only indebted and lucky, but grateful to the great phalanx of sheroes and heroes, known and unknown, who pried open the door for me: writers, scientists, politicians, soldiers, immigrants, lawyers, protestors, contemplatives and lovers.

If I contribute to a wider attunement to wonder, I hope this will also facilitate in its own way the reduction of violence directed at people and other lives. Who would destroy a breathing source of one’s own wonder? I hope to bring into words a recognition that every white pine is a semaphore waving from the origin of time. Inside its tall trunk are atoms and laws much older than the Earth. Wonder and reverence are the royal marriage.

Just before I go to sleep and when I wake up at 5:00 AM, I try to catch a glimpse, through my well-positioned bedroom window, of stars which are unimaginably distant lights among which we sail without anchoring reference. An absurd and dismaying logic locates us within a universe of galaxies, black holes, and quasars, billions of trillions of miles wide.

Out of the immeasurable cosmic vaults of the universe, matter, energy, and information have converged to orchestrate us.

All of the massive evidence of the great twentieth century points towards nothing that resembles a person guiding the universe, and reveals equally forcefully that somewhere in its deep pulsations the world has directive. There are rules that act like barriers, currents, and channels that say “yes,” “no,” “maybe, “sometimes,” “never,” or “later” to the flow of events. There are signals by which everything to some degree has had limits set on what it must or cannot do. Something has touched and placed each one of the octillions of atoms that currently reside in me, and that have been guided there during a long cosmic dream. Order, loose patterns, and varied melodies have put in place the pieces out of whose coherence each one of us arises.

Weaving among the governors of the world like gravity, electromagnetism, or informatic constraint, among the stitches holding the seams of the universe, I believe, are threads of mind and wonder.

More than any idea, it is the irreducible complexity and incomprehensible presence of our long-woven awakening on our green Earth among cobalt galaxies, that impregnates us with wonder.

–Paul Fleischman from the preface of his book Wonder: When and Why the World Appears Radiant.  [Photograph from the Astronomy Picture Of the Day (APOD)]

 

 

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