Reverencia Por Nosotr@s y Nuestro Hogar / Reverence For Us and Our Home

–por Cleary Vaughan-Lee y Emmanuel Vaughan-Lee (Jan 10, 2019) [English below]

La palabra “reverenciar” se puede definir como tener un profundo respeto o admiración por algo. La reverencia por la vida es una experiencia fundamental como ser humano (estar asombrado de la vida y sus formas de expresión). Cuando mantenemos un estado de reverencia por nuestro entorno y el mundo natural, nos inspiramos frecuentemente a tomar decisiones conscientes, éticas y morales sobre cómo vivir en nuestro Planeta. Esto podría incluir un compromiso de no lastimar, vivir de forma sostenible y tomar medidas para proteger los océanos, bosques y especies del Planeta.

Los tres astronautas de la misión Apolo 8 salieron de la Tierra para aprender sobre la Luna, pero regresaron a la Tierra con una reverencia renovada por la hermosa canica azul que llamamos nuestro hogar. El astronauta Bill Anders resumió sus sentimientos acerca del viaje: “Vinimos aquí para explorar la Luna, y lo más importante es que descubrimos la Tierra”.

Por primera vez en la historia de la humanidad, la fotografía de la “Salida de la Tierra” ofreció una nueva forma de ver la Tierra. El astronauta Frank Borman dijo que “todo lo que queríamos” estaba en ese planeta. Los astronautas se sorprendieron de cómo el vasto vacío del espacio acentuaba la belleza y la vulnerabilidad de la Tierra. Reconocieron que “no ves ciudades, no ves fronteras” en la Tierra desde el espacio. En cambio, el Planeta aparece como una sola entidad, una comunidad entera de vida, un ecosistema. “Salida de la Tierra” se convirtió en un poderoso símbolo de interconexión e inspiró los movimientos ambientales y ecológicos. […]

Anders explicó: “Cuando era niño, era un explorador. E incluso antes de eso, siempre estaba interesado en la exploración; siempre estaba dispuesto a irme… ver lo que había del otro lado de la montaña. Así fue que Apollo, en general, representó una gran oportunidad para explorar. Y mi principal motivación fue la exploración. No fue tanto el volar o el patriotismo. Estos eran elementos muy importantes, pero el principal era la exploración.”

Considera particularmente esta misión espacial en el contexto de su tiempo: tensiones existentes y la agitación mundial durante 1968, “estuve allí”, dijo Borman, “principalmente debido a la Guerra Fría: el programa Apolo fue una batalla en la Guerra Fría. Por eso fue financiado. Por eso empezó y claro que tenía muchas otras virtudes, pero básicamente fue una batalla en la Guerra Fría, y ganamos. Ese fue mi principal interés … No me integré al programa de la NASA para recoger rocas o para ir a la Luna o lo que sea. Me incorporé al programa porque yo era un oficial del ejército y esa era el siguiente nivel en mi profesión.”

Se les preguntó a los astronautas del Apolo 8 si la misión los había cambiado. Borman dijo que la experiencia “amplificó” el sentimiento que tuvo durante muchos años, luego de su experiencia de orbitar la Tierra durante dos semanas en una misión de Géminis. En la Tierra. dijo “las fronteras que tenemos son realmente artificiales.” Borman tenía grandes esperanzas del impacto de esta y otras misiones parecidas: “Creo que a través del programa espacial y la exploración espacial, lejos de la Tierra y lejos de los intereses totalmente nacionalistas, podemos crear una relación más estrecha aquí, entre la gente.”

Jim Lovell tenía sus propias motivaciones. Tenía un profundo interés por el misterio y la belleza del espacio. “La vasta soledad aquí arriba en la Luna es impresionante y te hace dar cuenta de lo que tienes allá en la Tierra. La Tierra desde aquí es un gran oasis en la enorme inmensidad del espacio”. Lovell se abrumó por la insignificancia del tamaño de la Tierra, el hogar de tres mil quinientos millones de personas (en 1968) quienes, desde este punto de vista, tod@s querían las mismas cosas: una familia para amar, poder comer, tener un techo donde dormir, poder besar a sus niñ@s. Desde esta distancia, él apenas podía comprender la fragilidad de la atmósfera terrestre, una capa no más gruesa que la cáscara de una manzana, lo único que protegía esas vidas y la vida misma.

“La gran emoción abrumadora que todos nos llevamos es el hecho de que realmente tod@s existimos en un pequeño globo. Cuando sales a 60,000 kilómetros, de verdad que no es una Tierra muy grande”. Los astronautas tuvieron dos respuestas consistentes y contrastantes al la pequeña Tierra desde el espacio: la primera respuesta fue cuán pequeña e insignificante es la Tierra en contraste con la inmensidad del espacio exterior y la segunda fue un sentido de amor y admiración ante la belleza de la Tierra y su importancia como nuestro único hogar. Estos sentimientos pueden parecer opuestos entre sí. ¿Crees que si lo son? ¿Cómo se pueden relacionar entre sí, si es que siquiera lo hacen?

Un fotógrafo de (la revista)Nature declaró la imagen de la Salida de la Tierra como “la fotografía ambiental más influyente que jamás se haya tomado.” Ver la Tierra desde el espacio permitió a los astronautas y al mundo reconocer, honrar y reverenciar a la Tierra como el hogar de todas las especies vivientes.

Borman incluso citó el siguiente pasaje en el congreso de la parte del Planeta que llamamos Estados Unidos, del poeta Archibald Macleish: “Ver la Tierra como ella realmente es, pequeña y azul y hermosa en ese eterno silencio donde ella flota, es vernos a nosotr@s mism@s como jinetes en la Tierra junt@s, hermanas y hermanos en esa hermosura brillante en medio del frío eterno. Hermanas y hermanos que saben ahora que son verdaderos herman@s.”

–Cleary Vaughan-Lee y Emmanuel Vaughan-Lee de Global Oneness Project. Adaptado de la película Cuando Sale la Tierra y su guía de estudio.  [Foto tomada por el astronauta Bill Anders de la misión Apolo 8 el 24 de diciembre de 1968.]

 


The word “revere” can be defined as having a deep respect or admiration for something. Reverence for life is a fundamental experience of being human—to be in awe of life and all its forms of expression. When we hold our environment and natural world with reverence, we are often inspired toward conscious, ethical, and moral decision-making about how to live on our planet. This could include a commitment to do no harm, to live sustainably, and to take action towards protecting the Planet’s oceans, forests, and species.

The three astronauts of Apollo 8 mission left Earth to learn about the Moon, but returned to Earth with a renewed reverence for the beautiful blue marble we call home. Astronaut Bill Anders summarized his feelings about the trip: “We came here to explore the Moon, and the most important thing is that we discovered the Earth.”

For the first time in human history the Earthrise photograph offered a new way to see the Earth. Astronaut Frank Borman said that “everything we held dear” was on that planet. The astronauts were struck by how the vast emptiness of space accentuated the beauty and vulnerability of Earth. They acknowledged that “you don’t see cities, you don’t see borders” on Earth from space. Instead, the Planet appears as one entity, one entire community of life, one ecosystem. Earthrise became a powerful symbol of interconnection and inspired the environmental and ecology movements. […]

Anders explained, “When I was a kid, I was an explorer scout. And even before then, always interested in exploration; I was always willing to go… see what was on the other side of the mountain. And so Apollo, in general, represented a massive opportunity to explore. And my main motivation was exploration. It was not so much the flying or the patriotism. Those were big elements but the main thing was the exploration.”

Consider this particular space endeavor in the context of its time: ongoing tensions and worldwide upheaval during 1968, “I was there,” Borman said, “mainly because of the Cold War—the Apollo program was a battle in the Cold War. That’s why it was funded. That’s why it was started, and of course it had a lot of other virtues, but it was a battle in the Cold War, and we won. That was my main interest… I didn’t go into the NASA program to pick up rocks or to go the Moon or anything else. I went in there because I was a military officer and that was the next notch in my profession.”

The Apollo 8 astronauts were asked if the mission had changed them. Borman said that the experience “amplified” a feeling he had for many years, after his experience of orbiting the Earth for two weeks on a Gemini mission. On Earth, he said “the borders that we have are really artificial ones.” Borman had high hopes for the impact of this and similar missions: “I think that eventually through the space program and through space exploration—away from the Earth and away from the totally nationalistic interests we may develop a closer relationship here among the people.”

Jim Lovell had his own motivations. He had a deep interest in the mystery and beauty of space. “The vast loneliness up here at the Moon is awe inspiring, and it makes you realize what you have back there
 on Earth. The Earth from here is a grand oasis in the big vastness of space.” Lovell was overwhelmed by the smallness of Earth, home to three and half billion people (in 1968) who, from this vantage point, all wanted the same things—a family to love, food to eat, a roof over their heads, children to kiss. From this distance, he could scarcely comprehend the fragility of Earth’s atmosphere, a layer no thicker than the skin on an apple, the only thing that protected those lives, and life itself.

“The one overwhelming emotion that we all carried with us is the fact that we really do all exist on one small globe. When you get out 40,000 miles, it really isn’t a very large Earth.” The astronauts had two consistent and contrasting responses to seeing the tiny Earth from space. The first response was how small and insignificant the Earth is in contrast to the vastness of outer space and the second was a sense of love and awe at Earth’s beauty and importance as our only home. These feelings might seem opposed to each other. Do you think they are? How might they relate to each other, if at all?

A Nature(magazine) photographer declared the Earthrise image as “the most influential environmental photograph ever taken.” Viewing the Earth from space allowed the astronauts and the world to recognize, honor, and revere the Earth as home to all living species.

Borman even quoted the following passage at the congress in the part of the Planet we call the U.S. from poet Archibald Macleish: “To see the Earth as she truly is, small and blue and beautiful in that eternal silence where she floats, is to see ourselves as riders on the Earth together—sisters and brothers on that bright loveliness in the eternal cold. Sisters and brothers who know now that they are truly siblings.”

 

–Cleary Vaughan-Lee and Emmanuel Vaughan-Lee from Global Oneness Project. Adapted from the Earthrise film and its study guide.  [Photo by Apollo 8 Astronaut Bill Anders taken on December 24th, 1968.]

 

About pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify the Earth family.
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