No Hay Este ni Oeste / There is No East or West

–por Masanobu Fukuoka (Aug 25 , 2015) [English below]

Un joven con una pequeña mochila a hombros caminaba despreocupadamente hacia donde nos encontrábamos trabajando en el campo.
“¿De dónde eres?” le pregunté.
“De por allí”.
“¿Cómo llegaste?” “Andando”.
“¿Para qué viniste aquí?” “No lo sé”.

Much@s de l@s que aquí llegan no tienen ninguna prisa en revelar sus nombres o su historia pasada. Tampoco cuentan con claridad su propósito. Esto es lógico, pues much@s no saben porqué vienen, simplemente vienen.

Desde su comienzo, el ser humano no sabe de dónde viene ni a dónde va. Decir que se nace del vientre de la madre y que se vuelve a la tierra es una explicación biológica, pero nadie sabe en realidad qué hay antes del nacimiento o qué tipo de mundo espera tras la muerte. Nacer sin saber la razón, para sólo cerrar los ojos y partir hacia el infinito desconocido… realmente el ser humano es una criatura trágica.

El otro día encontré un sombrero de paja que se dejaron olvidado en los templos de Shikoku un grupo de peregrinos. En él estaban escritas las siguientes palabras: “En el principio ni este ni oeste / Diez direcciones infinitas’. Ahora, con el sombrero en mis manos, le pregunté de nuevo al joven de dónde venía, y respondió que era hijo de un sacerdote del templo de Kanazawa y dado que era estúpido estar leyendo escrituras todo el día hasta el agotamiento quería convertirse en agricultor.

No hay este ni oeste. El sol sale por el este y se pone por el oeste, pero ésto es sólo una mera observación astronómica. Saber que no comprendes ni el este ni el oeste está más cerca de la verdad. La realidad es que nadie sabe de dónde viene el Sol.

Entre las decenas de miles de escrituras la que más debemos agradecer, la que contiene las ideas principales, es el Sutra del Corazón que dice: “La forma es vacío, el vacío es forma. La materia y el espíritu son uno, pero todo es vacío. El ser humano no está vivo, tampoco muerto, no nace ni muere, no envejece ni enferma, no crece ni decrece.”

El otro día, mientras segábamos el arroz, dije a los jóvenes que descansaban sobre un gran montón de paja: Pensaba que cuando en primavera se planta el arroz, la semilla emite tallos de vida, y ahora mientras estamos cosechándolo, es como si muriese. El hecho de que se repita este ritual año tras año significa que la vida continúa en este campo y que la muerte anual es en sí misma un nacimiento anual. Podríamos decir que el arroz que ahora segamos vive continuamente.”

Los seres humanos suelen ver la vida y la muerte bajo una perspectiva más bien corta. ¿Qué significado puede tener para esta hierba el nacimiento en primavera y la muerte en otoño? La gente cree que la vida es gozo y la muerte es tristeza, pero la semilla de arroz, que yace en la tierra y emite sus tallos en primavera, con sus hojas y tallos marchitándose en otoño, todavía guarda en su interior todo el gozo de la vida. El gozo de la vida no parte con la muerte. La muerte no es más que un tránsito momentáneo. Dado que este arroz posee todo el gozo de la vida ¿no diríais que desconoce el pesar de la muerte?

Lo mismo que les ocurre al arroz y a la cebada le ocurre continuamente al cuerpo humano. Día a día crecen el cabello y las uñas, decenas de miles de células mueren, decenas de miles más nacen: la sangre que hace un mes circulaba por nuestro cuerpo no es la misma sangre hoy. Cuando piensas que tus propias características se propagan a tus hijos y nietos, puedes decir que mueres y renaces a diario, y que continuarás vivo durante muchas generaciones tras la muerte.

Si la participación en este ciclo puede experimentarse y saborearse a diario, no necesitamos nada más. Pero la mayoría de la gente no es capaz de disfrutar de la vida tal como transcurre y cambia día a día. Esta gente se apega a la vida, como si ya la hubiesen experimentado, este apego habitual origina el miedo a la muerte. Prestando sólo atención al pasado, que ya se ha pasado, o al futuro que aún no ha llegado, olvidan que están viviendo en la tierra aquí y ahora. Luchando en la confusión, ven pasar sus vidas en un sueño.

“Si la vida y la muerte son realidades ¿no es inevitable el sufrimiento humano?
“No hay vida ni muerte”
“¿Cómo puedes decir esto?”

El mundo en sí mismo es una unidad de materia dentro del flujo de la experiencia pero la mente de la gente divide el fenómeno en dualidades tales como la vida y la muerte, yin y yang, ser y vacío. La mente acaba por creer la validez absoluta de lo que perciben los sentidos y entonces por primera vez la materia se convierte en objetos tal como los seres humanos normalmente los perciben. Las formas del mundo material, los conceptos de vida y muerte, salud y enfermedad, gozo y pesar, todo se origina en la mente humana. Cuando el Sutra del Corazón dice que todo es vacío, no sólo niega la realidad intrínseca a todo lo que es construido por el intelecto humano, sino que también está aclarando que las emociones humanas son ilusiones.

“¿Quieres decir que todo es ilusión? ¿No queda nada?”.
“¿No queda nada? El concepto de “vacío” aún parece permanecer en tu mente” le dije al joven. “Si no sabes de dónde vienes o a dónde vas, ¿cómo puedes estar seguro de que estás aquí, en frente mío? ¿A caso carece de sentido la existencia?”

La otra mañana vi a una niña de cuatro años preguntarle a su madre: “¿Por qué vine al mundo? ¿Para ir al jardín de niñ@s?” Naturalmente, su madre no pudo decir con honestidad: “Sí, es cierto, así que ve”. Y sin embargo, podría decirse hoy en día que la gente realmente nace para ir al jardín de niñ@s. A lo largo de su carrera universitaria, la gente estudia diligentemente para aprender por qué nacieron. Estudiantes y filósofos, incluso a costa de arruinar sus vidas en el intento, dicen que se sentirían satisfechos si sólo entendiesen esto.

En el origen, los seres humanos no tenían ningún propósito. Ahora, soñando en uno u otro propósito luchan esforzadamente tratando de encontrar el significado de la vida. Es una lucha con un solo luchador. No hay ningún propósito en el que se deba pensar o que deba ir a buscarse. Harías bien en preguntar a l@s niñ@s si tiene o no significado una vida sin propósito.

Desde el momento en que entran a pre-escolar, empiezan los pesares de la gente. El ser humano era una criatura feliz, pero creó un mundo difícil y ahora lucha intentando liberarse de él.

En la naturaleza hay vida y muerte y la naturaleza está llena de gozo. En la sociedad humana hay vida y muerte, y la gente vive en su pesar.

–Masanobu Fukuoka, del libro La_revolucion_de_una_brizna_de_paja. [Dibujo cortesía de los colaboradores del libro Sé el cambio: vive bien y enciende una revolución en contra del calentamiento global.


A young man with a small bag over his shoulder walked leisurely up to where we were working in the fields.
“Where are you from?” I asked. “Over there.”
“How did you get here?”
“I walked.”
“What did you come here for?”
“I don’t know.”

Most of those who come here are in no hurry to reveal their names or the story of their past. They do not make their purpose very clear either. Since many of them do not know why they come, but just come, this is only natural.

From the first, a human being does not know where she comes from or where he is going. To say that you are born from your mother’s womb and return to the earth is a biological explanation, but no one really knows what exists before birth or what kind of world is waiting after death. Born without knowing the reason only to close one’s eyes and depart for the infinite unknown the human being is indeed a tragic creature.

The other day, I had found a woven sedge hat left by a group of pilgrims who were visiting the temples of Shikoku. On it were written the words, “Originally, no east or west/ Ten infinite directions.” Now, holding the hat in my hands, I asked the youth again where he had come from, and he said that he was the son of a temple priest in Kanazawa, and since it was just foolishness to read scriptures to the dead all day, he wanted to become a farmer.

There is no east or west. The Sun comes up in the east, sets in the west, but this is merely an astronomical observation. Knowing that you do not understand either east or west is closer to the truth. The fact is, no one knows where the Sun comes from.

Among the tens of thousands of scriptures, the one to be most grateful for, the one where all the important points are made, is the Heart Sutra that says: ‘Form is emptiness, emptiness is form. Matter and the spirit are one, but all is void. A human being is not alive, is not dead, is unborn and undying, without old age and disease, without increase and without decrease.”’

The other day while we were cutting the rice, I said to the youths who were resting against a big pile of straw, “I was thinking that when rice is planted in the spring, the seed sends out living shoots, and now, as we are reaping, it appears to die. The fact that this ritual is repeated year after year means that life continues in this field and the yearly death is itself yearly birth. You could say that the rice we are cutting now lives continuously.”

Human beings usually see life and death in a rather short perspective. What meaning can the birth of spring and the death of autumn have for this grass? People think that life is joy and death is sadness, but the rice seed, lying within the earth and sending out shoots in spring, its leaves and stems withering in the fall, still holds within its tiny core the full joy of life: The joy of life does not depart in death. Death is no more than a momentary passing. Wouldn’t you say that this rice, because it possesses the full joyousness of life, does not know the sorrow of death?

The same thing that happens to rice and barley goes on continuously within the human body. Day by day hair and nails grow, tens of thousands of cells die, tens of thousands more are born; the blood in the body a month ago is not the same blood today. When you think that your own characteristics will be propagated in the bodies of your children and grandchildren, you could say that you are dying and being reborn each day, and yet will live on for many generations after death.

If participation in this cycle can be experienced and savored each day, nothing more is necessary. But most people are not able to enjoy life as it passes and changes from day to day. They cling to life as they have already experienced it, and this habitual attachment brings fear of death. Paying attention only to the past, which has already gone, or to the future, which has yet to come, they forget that they are living on the earth here and now. Struggling in confusion, they watch their lives pass as in a dream.

“If life and death are realities, isn’t human suffering inescapable?” “There is no life or death.”
“How can you say that?”

The world itself is a unity of matter within the flow of experience, but people’s minds divide phenomena into dualities such as life and death, yin and yang, being and emptiness. The mind comes to believe in the absolute validity of what the senses perceive and then, for the first time, matter as it is turns into objects as human beings normally perceive them. The forms of the material world, concepts of life and death, health and disease, joy and sorrow, all originate in the human mind. When the Heart Sutra sutra says that all is void, is not only denying intrinsic reality to anything which is constructed by human intellect, but also declares that human emotions are illusions.
“You mean all is illusion? There’s nothing left?”
“Nothing left? The concept of ‘void’ still remains in your mind apparently,” I said to the youth. “If you don’t know where you came from or where you’re going, then how can you be sure you’re here, standing in front of me? Is existence meaningless?”

The other morning I heard a four-year-old girl ask her mother, “Why was I born into this world? To go to nursery school?” Naturally her mother could not honestly say, “Yes, that’s right, so off you go.” And yet, you could say that people these days are born to go to nursery school. Right up through college people study diligently to learn why they were born. Scholars and philosophers, even if they ruin their lives in the attempt, say they will be satisfied to understand this one thing.

Originally human beings had no purpose. Now, dreaming up some purpose or other, they struggle away trying to find the meaning of life. It is a one man wrestling match. There is no purpose one has to think about, or go out in search of. You would do well to ask the children whether or not a life without purpose is meaningless.

From the time they enter nursery school, people’s sorrows begin. The human being was a happy creature, but he created a hard world and now struggles trying to break out of it.

In nature there is life and death, and nature is joyful. In human society there is life and death, and people live in sorrow.

 

–Masanobu Fukuoka, from the book One Straw Revolution[Drawing courtesy of de collaborators of the book Being the Change: Live Well and Spark a Climate Revolution.]

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About Pancho

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