La Vulnerabilidad es el Camino / Vulnerability is the Path

por  Brene Brown (May 05, 2017)  [English below]

La vulnerabilidad no es ni buena ni mala: no es lo que llamamos una emoción negativa, ni tampoco es siempre una experiencia luminosa y positiva. La vulnerabilidad es el centro de todas las emociones y sentimientos. Sentir es ser vulnerable. Creer que la vulnerabilidad es debilidad es creer que sentir es debilidad. Excluirla de nuestra vida emocional por miedo a que los costos sean demasiado altos es alejarse de la misma cosa que da sentido y significado a la vida.

Nuestro rechazo de la vulnerabilidad generalmente viene porque la asociamos con emociones oscuras como el miedo, la vergüenza, la aflicción, la tristeza y la decepción (emociones que no queremos analizar, incluso aunque afecten de forma profunda a la forma en que vivimos, amamos, trabajamos e incluso lideramos). Lo que la mayoría de nosotr@s sigue sin entender, y lo que a mí me llevó una década de investigación aprender, es que la vulnerabilidad también es la cuna de todas las emociones y experiencias que deseamos. Queremos unas vidas espirituales más profundas y significativas. La vulnerabilidad es donde nacen el amor, la pertenencia, el gozo, el coraje y la creatividad. Es la fuente de la esperanza, la empatía, la responsabilidad y la autenticidad. Si queremos una mayor claridad en nuestro propósito o unas vidas espirituales más profundas y con más significado, la vulnerabilidad es el camino.

Se que es difícil de creer, especialmente cuando pasamos nuestras vidas pensando que la vulnerabilidad y la debilidad son sinónimos, pero no es verdad. Yo defino la vulnerabilidad como incertidumbre, riesgo y exposición emocional. Con esta definición en mente, pensemos en el amor. […] El amor es incierto. Es increíblemente arriesgado. Y amar a alguien te deja expuest@ emocionalmente. Sí, da miedo y sí, estamos abiert@s a ser herid@s, pero ¿puedes imaginarte la vida sin amar o sin ser amad@?

Poner nuestro arte, nuestra escritura, nuestras fotografías, nuestras ideas en el mundo sin asegurarnos de que vayan a ser aceptadas o apreciadas, eso también es vulnerabilidad. Dejarnos sumergir en los momentos de alegría de nuestras vidas incluso cuando sabemos que son fugaces, (incluso cuando el mundo nos dice que no seamos demasiado felices, que no vaya a ser que estemos llamando a la desgracia), esa es una forma intensa de vulnerabilidad.

El peligro profundo es que, como se señala arriba, empecemos a creer que sentir es debilidad. Con la excepción del enfado (que es una emoción secundaria, una que sólo sirve como una máscara socialmente aceptable para muchas de las emociones subyacentes y más difíciles que sentimos), estamos perdiendo nuestra tolerancia a la emoción y por tanto a la vulnerabilidad.

Empieza a tener sentido que desestimemos la vulnerabilidad por la debilidad sólo cuando nos damos cuenta de que hemos confundido sentimientos con fracasos y emociones con cargas. Si queremos reclamar la parte emocional esencial de nuestras vidas y volver a encender el fuego de la pasión y el propósito, tenemos que aprender a apropiarnos y comprometernos con nuestra propia vulnerabilidad y a sentir las emociones que vienen con ella. Para algunos de nosotr@s, es un aprendizaje nuevo y para otr@s es “reaprender”. De cualquier manera, la investigación me ha enseñado que el mejor sitio para empezar es definiendo, reconociendo y entendiendo la vulnerabilidad.

— Del libro de Brene Brown llamado Retándonos Grandemente: Cómo el valor de ser vulnerable transforma la manera en que vivimos, amamos, educamos a nuestros hijos y somos líderes.  [Pasaje escogido de Awakin. Comic creativo de Dharma Comics ;-)]


Vulnerability isn’t good or bad: it’s not what we call a dark emotion, nor is it always a light, positive experience. Vulnerability is the core of all emotions and feelings. To feel is to be vulnerable. To believe vulnerability is weakness is to believe that feeling is weakness. To foreclose on our emotional life out of a fear that the costs will be too high is to walk away from the very thing that gives purpose and meaning to living.

Our rejection of vulnerability often stems from our associating it with dark emotions like fear, shame, grief, sadness, and disappointment—emotions that we don’t want to discuss, even when they profoundly affect the way we live, love, work, and even lead. What most of us fail to understand and what took me a decade of research to learn is that vulnerability is also the cradle of the emotions and experiences that we crave. We want deeper and more meaningful spiritual lives. Vulnerability is the birthplace of love, belonging, joy, courage, and creativity. It is the source of hope, empathy, accountability and authenticity. If we want greater clarity in our purpose or deeper or more meaningful spiritual lives, vulnerability is the path.

I know this is hard to believe, especially when we’ve spent our lives thinking that vulnerability and weakness are synonymous, but it’s true. I define vulnerability as uncertainty, risk, and emotional exposure. With that definition in mind, let’s think about love. […] Love is uncertain. It’s incredibly risky. And loving someone leaves us emotionally exposed. Yes, it’s scary, and yes, we’re open to being hurt, but can you imagine your life without loving or being loved.

To put our art, our writing, our photography, our ideas out into the world with no assurance of acceptance or appreciation—that’s also vulnerability. To let ourselves sink into the joyful moments of our lives even though we know that they are fleeting, even though the world tells us not to be too happy lest we invite disaster—that’s an intense form of vulnerability.

The profound danger is that, as noted above, we start to think of feeling as weakness. With the exception of anger (which is a secondary emotion, one that only serves as a socially acceptable mask for many of the more difficult underlying emotions we feel), we’re losing our tolerance for emotion and hence for vulnerability.

It starts to make sense that we dismiss vulnerability as weakness only when we realize that we’ve confused feeling with failing and emotions with liabilities. If we want to reclaim the essential emotional part of our lives and reignite our passion and purpose, we have to learn how to own and engage with our vulnerability and how to feel the emotions that come with it. For some of us, it’s new learning, and for others it’s relearning. Either way, the research taught me that the best place to start is with defining, recognizing, and understanding vulnerability.

Excerpted from Brene Brown’s book ​Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead.  [Passage picked from Awakin. Creative Comic from Dharma Comics ;-)]
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To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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