Maestr@s Sin Miedo / Fearless Teachers

–por Subcomandante Moisés y Subcomandante Galeano (Jul 07, 2016) [English below]

CaracollegeEl digno movimiento de resistencia de las maestras y los maestros [en la parte del Planeta que llamamos México] ha puesto también en evidencia la profunda descomposición de las instituciones gubernamentales federales, estatales y municipales.  La corrupción, la ineficacia y la torpeza gubernamentales ya no se pueden ocultar detrás del maquillaje que, serviles, proporcionan los medios de paga y las redes sociales manipuladas con la misma impericia con la que gobiernan. […]

Cuando, como zapatistas que somos, decimos que respetamos un movimiento, quiere decir eso: que lo respetamos. Quiere decir que no nos inmiscuimos en sus modos y tiempos, en su estructura organizativa, en sus decisiones, sus estrategias y tácticas, sus alianzas, sus decisiones. Todo eso que corresponde valorar y decidir a quienes lo forman.

Voten o no voten, se alíen o no con partidos políticos, dialoguen o no dialoguen, negocien o no negocien, acuerden o no acuerden, sean creyentes o ateos, flacos o gordos, altos o chaparros, bonitos o feos, mestizos o indígenas. Los apoyamos porque su lucha es justa. Y nuestro apoyo, aunque bastante limitado, es incondicional. Es decir, no esperamos nada a cambio.

Desafortunadamente, por nuestra esencia como Zapatistas, la mayoría de las veces nuestro apoyo no puede ir más allá de la palabra, y no son pocas las que debe ser en silencio. En el caso del magisterio en resistencia, bastantes acusaciones y presiones tienen ya, como para que ahora les carguen el estar siendo “manejados” o “infiltrados” por organizaciones político-militares.

Así que sépanlo bien en todo el espectro político: todo lo que ha logrado el magisterio en resistencia, ha sido, y es, con su propio empeño, con su decisión y con su perseverancia. Son ellas y ellos, l@s maestr@s de grupo, quienes han explicado su lucha, quienes han hablado en asambleas comunitarias, en barrios y colonias, quienes han convencido. A diferencia de otras movilizaciones, ahora el magisterio volteó a mirar hacia abajo y hacia acá dirigió su mirada, su oído y su palabra. Ha sido su resistencia la que ha convocado en su apoyo a voces tan distantes unas de otras. Bueno, al menos así ha sido, y es, en Chiapas. En lugar de calumniar o dar su nueva versión de la “teoría del complot”, los servicios de inteligencia (¡já!) gubernamental, así como medios que de ahí se nutren, deberían aprender de las lecciones de las maestras y maestros.

Nuestras limitaciones económicas (producto de nuestra rebelde resistencia, no de los bloqueos magisteriales), nos impedían, hasta ahora, mandarles a maestras y maestros, y a las comunidades que los apoyan, algo sustancial (por ejemplo, maíz y no maseca) que alivie las difíciles condiciones en las que resisten todas las guerras que hay en su contra.

Tampoco podemos hacer grandes movilizaciones, porque no tenemos subvención económica institucional, y cada movimiento, así sea mínimo o simbólico, debemos sufragarlo con nuestra muy limitada economía.

Sí, lo sabemos. Nos pueden decir ahora la consigna de “Ese apoyo no se ve”. Pero nosotras, nosotros, zapatistas, no queremos que se vea, ni que voten por nosotros, ni que se afilien, ni que engrosen la lista de siglas en que suelen convertirse los “frentes” y “frentotes”, ni que nos “paguen” de cualquier forma. Tampoco exigimos o esperamos “reciprocidad”.

Nosotros, nosotras, zapatistas, sólo queremos que las maestras y maestros sientan que los respetamos, que los admiramos y que estamos atentas y atentos, tomando el apunte de las lecciones que están dando.[…]

Ojalá y se imponga el diálogo con respeto y verdad, y no como simulación que esconde los preparativos para nuevos golpes represivos. Ojalá se dé sin las bravatas y golpes de mesa a las que es tan afecto quien cree que manda.

Ojalá y el grupo gobernante, el gran capital y medios que los acompañan y sirven, dejen de estar jugando a arrojar fósforos encendidos en la pradera que han secado con sus políticas, corrupción y mentiras.

Ojalá y los que están arriba dejen de pensar que la tormenta apagará el fuego que ellos, y nadie más, se empeñan en avivar. Ojalá y alcanzaran a ver que la tempestad terminará por ahogarlos también a ellos y que, entonces, no habrá columnista de prensa escrita o electrónica, ni hashtag, ni red social, ni programa televisivo o radial que les sirva de salvavidas. […]

Como si la lección del abajo, sin rostro ni siglas, fuera: “Si allá arriba se agotó el tiempo, acá abajo lo que se agotó es el miedo”.

Es el tiempo de las maestras y maestros en resistencia. Es necesario y urgente estar con ellas y ellos. […]

Les pedimos respetuosamente que, en la medida de sus posibilidades, modos y tiempos, enarbolen su arte con las maestras y maestros en resistencia, en sus actividades, plantones, marchas, mítines y donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y su quehacer artístico juzguen pertinente.

Le pedimos también a loas compañeroas de la Sexta que, en la medida de sus posibilidades, en sus calendarios y geografías, creen los espacios y condiciones para que las Artes y su irreverente desafío de imaginar otros mundos, puedan celebrar la humanidad, sus dolores, sus alegrías, sus luchas.

Nosotras, nosotros, zapatistas, estaremos en nuestros lugares, atentos a lo que pasa, a lo que se dice y a lo que se calla. Seguiremos mirando con esperanza y respeto todas y cada una de las resistencias que surgen frente a la máquina depredadora.

 

–Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano. Extracto del comunicado “Las Lecciones de Junio de 2016″ del EZLN.  [Ilustración ofrecida como un regalo anónimo :-)]

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The dignified movement of teachers in resistance in [the part of the Planet we call] Mexico has also made evident the profound decomposition of the federal, state, and municipal governments. Governmental corruption, inefficiency, and clumsiness can no longer be hidden behind the makeup offered by the servile paid media and social networks, manipulated with the same lack of skill with which they govern. […]

When we Zapatistas say that we respect a movement, that’s what we mean: we respect it. That means that we don’t meddle in their schedules and ways of doing things, in their organizational structure, in their decisions, strategies, tactics, alliances, and decisions. All of that corresponds to the discernment and decision of those who make up that movement.

Whether they vote or not, ally with political parties or not, dialogue or not, negotiate or not, come to an agreement or not, whether they are believers or atheists, skinny or fat, tall or short, pretty or ugly, mestizo or indigenous, we support them because their struggle is just. And our support, though perhaps small, is unconditional. That is, we don’t expect anything in return.

Unfortunately, because of our essence as the EZLN, most of the time our support can’t go beyond our words, and more than a few times has to be silent. With regard to the teachers in resistance—they have enough accusations and pressures already leveraged against them to add on that they are being “managed” or “infiltrated” by political-military organizations.

So let it be known across the entire political spectrum: everything achieved by the teachers in resistance is and has been their own effort, their decision, and their perseverance. It is the teachers themselves who have explained their struggle, who have spoken in community assemblies, in barrios and neighborhoods, and who have been able to convince. In contrast to other mobilizations, the teachers turned to look below, to direct their gaze, ear, and word below. It is their resistance that has convoked such a broad range of support. At least that is the case in Chiapas. Instead of slander or conspiracy theories, the government intelligence (ha!) services, as well as the media that feed off of them, should take lessons from the teachers.

Our economic limitations (product of our rebellious resistance, not of teachers’ blockades), impedes us, at this point, from sending something substantial (for example, corn and not Maseca) to the teachers and the communities that support them to alleviate the difficult conditions in which they resist all of the wars waged against them.

We also can’t hold large mobilizations because we don’t have institutional economic subsidies, and our every movement, however minimal or symbolic, must be funded by our very limited economy.

Yes, we know. You can chant to us “we don’t see your support.” But we Zapatistas aren’t trying to be seen, or trying to get votes, or affiliations, or trying to get on the list of acronyms that tend to become “fronts” or “broad fronts,” nor are we trying to get paid in one form or another. We also do not demand or expect “reciprocity.”

We Zapatistas only want the teachers to know that we respect them, that we admire them, and that we are attentive and taking notes on the lessons they are giving. […]

Let’s hope that dialogue is held with respect and truth, and not as a simulation that hides preparations for a new wave of repression. Let’s hope that dialogue takes place without the bravado and table pounding so characteristic of he who thinks he rules.

Let’s hope that the governing class, big capital, and the media that accompany and serve them stop playing with matches, lighting them and throwing them onto a prairie it has dried up with its own policies, corruption, and lies.

Let’s hope that those above stop thinking that the storm will put out the fire that they, and no one else, try to stoke. Let’s hope that they manage to see that the storm will end up drowning them too and that then there will be no columnist of the written or electronic press, no hashtag or social network, no television or radio program that can save them. […]

It is as if the lesson from below, without a face or an acronym, was: “If what has run out above is time, what has run out here below is fear.”

This is the time of the teachers in resistance. It is necessary and urgent to be with them. […]

We respectfully ask that you, in accordance with your ways, times, and abilities, raise your art up with the teachers in resistance, in their activities, encampments, marches, rallies, and wherever the National Coordination of Education Workers (CNTE) and your artistic expressions deem appropriate.

We also ask the compañeroas of the Sixth to create, in line with their calendars, geographies, and abilities, the spaces and conditions for the Arts and their irreverent challenge to imagine other worlds, in order to celebrate humanity, its pains, its joys, and its struggles.

We Zapatistas will be in our places, attentive to what happens, to what is said and what is not said. We will continue to look with hope and respect at each and every resistance that arises in the face of the predatory machine.

 

–Subcomandante Insurgente Moisés and Subcomandante Insurgente Galeano. Excerpt from “June’s (2016) Lessons” from the EZLN.  [Illustration offered as an anonymous gift:-)]

About Pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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