Amistad (Im)posible / (Im)possible Friendship

–por Ilonka Wloch (Feb 05, 2016) [English below]

SinMieDosPor más de 50 años, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la parte del Planeta que llamamos Colombia (FARC) han librado una guerra por la justicia social. En respuesta, los (financieramente) ricos y poderosos crearon fuerzas paramilitares para defender el actual orden social. En ambas partes, quienes combaten son mayoritariamente l@s campesin@s y trabajadores (financieramente)pobres.

Ciliana, una diseñadora gráfica, ha sido condenada a 29 años de prisión por asesinato como miembro de las fuerzas paramilitares. Claudia se afilió a las FARC para ofrecer sus destrezas en primeros auxilios y psicología. Hasta ahora, ha pagado 8 de los 40 años de su pena. Las dos están en una prisión que aloja mujeres de todas las partes del conflicto que han sido sentenciadas por violencia. Claudia y Ciliana son mejores amigas. Tuve el privilegio de entrevistarlas en la prisión. Mientras hablábamos, irradiaban consideración y paz. Sus rostros se iluminaban con alegría y a veces con tristeza.

Noticias Positivas (NP): ¿Qué es lo especial de su relación?

Ciliana: Yo llevaba un año aquí cuando Claudia fue trasladada a mi unidad y la asignaron como mi compañera de celda. Si eres del grupo opuesto es poco común compartir una celda y no pedir reasignación. Sin embargo Claudia no la pidió, eso ya empezó a hacer la diferencia.

Claudia: Al llegar a mi nueva celda, encontré una persona comprensiva y al enterarme más tarde que era Para, no me importó. Ciliana estaba bien conmigo, porque logró ver un ser humano en mi más allá del lo que nos separaba. Empezamos a hacer todo juntas.

Ciliana: Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común. Las dos presenciamos cómo crecían nuestr@s hij@s y nos acompañábamos en el dolor de no poder tenerles cerca.

Claudia: Cuando a Ciliana le ratificaron su sentencia, yo estaba allá para apoyarla en su angustia. Cuando yo hablaba por teléfono con mi hija de 4 años, Ciliana me consolaba.

Ciliana: Las dos nos dimos cuenta que cuando colaboramos con los grupos armados ninguna tuvo la intención de dañar a nadie. También nos dimos cuenta de que podiámos ir más allá de la ideología que crea el conflicto y la guerra, y unirnos, lo que avivó en nosotras la esperanza por la humanidad. Cuando platicamos, a menudo tenemos puntos de vista diferentes: Claudia piensa a la izquierda y yo a la derecha. Pero buscamos un terreno común.

NP: ¿Cómo han reaccionado otros a su amistad?

Claudia: Es raro que la gente afuera entiendan nuestra amistad. Se quedan anonadados, porque existe la mentalidad de que si estás con un lado, no puedes estar con el otro.

Ciliana: Otras presas también se sorprendían que nos hubiéramos hecho amigas.

NP: ¿Su Amistad qué impacto tuvo en las demás presas?

Ciliana: Un día, hace cinco años, pensamos, si podemos hacernos amigas nosotras, ¿por qué no otras? Nos dimos cuenta de que si queremos reconciliación, tenemos que empezar con nosotras mismas, así que propusimos un proyecto de reconciliación con otras mujeres en la prisión. Por nuestra cuenta, sin que el personal de la prisión se enterara, reunimos a todas las mujeres de ambas partes interesadas por la paz para una ceremonia privada. Esta ceremonia nos ayudó a alinearnos con el objetivo de avanzar hacia la reconciliación y a construir un grupo de trabajo para enfocarnos en cómo perdonarnos a nosotras mismas y a las demás. Desde entonces, hemos llevado a cabo actividades muy poderosas y liberadoras.

Claudia: En cuanto nos fortalecimos como grupo, invitamos a víctimas del conflicto de afuera de la prisión para que se reunieran con nosotras para algunas actividades. Hemos realizado todo tipo de actividades de reconciliación. Decidimos que los militares, los que defienden el Estado, también eran víctimas. El evento al cual invitamos a los militares fue significativo porque algunas de nosotras estábamos preocupadas de que no seriamos bien recibidas. Pero ocurrió lo contrario. Los militares, las mujeres y las demás personas presentes, se abrazaron y lloraron junt@s. El evento que me conmovió más fue este, porque mi hijita estaba presente. Fue allá, ante tod@s, cuando le pedí perdón. Somos tod@s una familia. Ahora, un año después, aún nos comunicamos con algun@s de l@s participantes militares que vinieron a nuestra actividad.

NP: ¿Qué planes tienen para el futuro?

Claudia: En cuanto nos excarcelen, quisiéramos crear un centro para continuar con nuestras ideas para la reconciliación, con base en lo que hemos aprendido acá.

NP: ¿Cómo todo@s podemos crear un Mundo mejor? 

Ciliana: Primero necesitamos juzgar menos. Segundo necesitamos vernos l@s un@s a l@s otr@s en nuestra esencia. Es cierto que la gente se ha estado lastimando entre sí, pero esa no es la esencia de quienes somos. Poder perdonar verdaderamente es importante y la manera de crear un perdón que perdure es ver realmente la humanidad en cada un@ de nosotr@s. Para el receptor es escuchar qué fue lo que hizo al autor cometer el acto de violencia; para el autor es tomar por completo el impacto de sus acciones al escuchar al receptor. En las audiencias actuales de reconciliación colombianas no hay lugar para que esta humanidad pueda emerger a través de una interacción genuina y esto, necesita cambiar.

— Ilonka Wloch de la entrevista: La paz es posible. Ella es la fundadora de Noticias Positivas [Dibujo ofrecido como un regalo anónimo :-)]

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For more than 50 years, the Revolutionary Armed Forces of the part of the Plant we call Colombia (in Spanish, FARC) have been fighting a guerrilla war for social justice. In response, the (financially)rich and powerful created paramilitary forces to defend the existing social order. On both sides, those doing the fighting are mostly (financially)poor campesin@s (farmers/villagers) and workers.

Ciliana, a graphic designer, is serving a 29-year prison sentence for a killing as a member of the Paramilitary forces. Claudia joined the FARC to offer her first aid and psychology skills. So far, she has served eight years of her 40-year sentence for killing and terrorism. They are serving their terms in a prison that houses women sentenced for violence on all sides of the conflict. Claudia and Ciliana are cellmates—and best friends. I had the privilege of interviewing them in the prison. As we talked, they radiated peace and thoughtfulness. Their faces were lit with joy, and sometimes sadness.

Positive News (PN): What is so special about your relationship?

Ciliana: I was here for a year when Claudia was transferred to my unit and assigned as my roommate. If you are from the opposite group it is unusual to share a room and not request reassignment.

Claudia: When I arrived in my new prison room I found a very supportive person, and when I realized later that she was from the Paras, I didn’t care. Ciliana was ok with me, because she tries to see a human being behind what separated us. We started to do everything together.

Ciliana: That’s when we realized that we had a lot in common. We witnessed each other’s children grow up, and we accompanied one another in the pain of not having them close.

Claudia: I was there when Ciliana got her verdict, and I got to support her in her distress. When I was on the phone with my 4‐year‐old daughter, Ciliana would comfort me.

Ciliana: We both realized that neither one of us had any intention of hurting anyone. We also realized that we could go beyond the ideology that creates conflict and war, and unite, which rekindled in us the hope for humanity. When we discuss things, we often have different viewpoints: Claudia thinks more on the left, and I on the right. But we search for common ground.

PN: How have others reacted to your friendship?

Claudia: It’s rare for people outside to understand our friendship. People are shocked because there is a mentality out there that if you are with one side, you can’t be with the other.

Ciliana: Other inmates were also surprised that we became friends.

PN: Did it affect others in any way?

Ciliana: One day, five years ago, we thought that if we can become friends, why can’t others. We noticed that if we want to reconcile, we first have to start with ourselves. So we proposed a reconciliation project with other women in prison. Unbeknownst to prison staff, we gathered women from the opposing sides for a private ceremony. This ceremony helped us to align ourselves with the purpose of moving toward reconciliation, and to set up a working group focusing on how to forgive ourselves and others. Since then, we have been doing powerful activities.

Claudia: Once we got strong as a group, we invited conflict victims from outside the prison to join us for some activities. We have done all kinds of reconciliation activities. We decided that the military, those defending the State, were victims too. The event to which we invited the military was significant because the women here were worried that they wouldn’t be well received. But the opposite happened. The members of the military, others present, and the women, hugged and cried together. It was this event, with my daughter present, that touched me the most. That’s when, in front of everybody, I asked her for forgiveness. We are all one family. Even now, a year later, we still stay in touch with some of the military participants.

PN: What are your plans for the future?

Claudia: Once we’re released, we’d like to create a center to continue with our reconciliation ideas, using what we’ve learned here.

PN: How can we all create a better World?

Ciliana: First, we need to judge less. Secondly, we need to see one another in our essence. It’s true that people have been hurting each other, but that’s not the essence of who we are. Being able to truly forgive is important and the way to create lasting forgiveness is to really see each other’s humanity. For the receiver to hear what brought the actor to commit an act of violence; for the actor to fully take in the impact of his actions by listening to the receiver. In the current Colombian reconciliation hearings there is no room for such humanness to emerge through genuine interaction—and that needs to change.

— Ilonka Wloch from the interview Peace is Possible. She is the founder of Positive News. [Illustration offered as an anonymous gift :-)]

About Pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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