Creando Espacio de Bienvenida / Creating Welcoming Space

–por Hermana Marilyn Lacey (Aug 7, 2015) [English below]

DC_Welcoming-SpaceUna manera de medir si nuestro amor es genuino es la de examinar a qué tan lejos hemos extendido las fronteras que determinan con quienes estamos dispuest@s para establecer una relación. Cuando estas fronteras alcanzan lo máximo hasta donde pueden ir, no habrá nadie que quede excluido, nadie será maldicho. No habrá más extrañ@s. Tod@s serán bienvenid@s.

Reflexiona por un momento en cómo se siente el ser bienvenido. La palabra simplemente significa, “ven y siéntete bien” en mi presencia. Es una experiencia humana básica y una muy crucial. Cuando soy bienvenida, me siento bien. Puedo ser yo misma. Me relajo y me olvido de mí misma, me siento energizada, feliz. Por otra parte, cuando no soy bienvenido, dudo de mí, me vuelvo para adentro de mí mismo, me marchito. Me siento excluido, no aceptado y no aceptable. Esto es doloroso. Si pasa suficientes veces, cuestionaré mi propio valor.

La hospitalidad significa crear un espacio de bienvenida para el otro. Henri J. Nouwen nos dice que la palabra para hospitalidad en holandés, gastvrijheid, significa “la libertad del invitado”. Conlleva crear no sólo el espacio físico sino también el espacio emocional donde el extraño pueda entrar y ser él mismo o ella misma, donde el extraño pueda convertirse en un aliado en vez de una amenaza, un amigo en lugar de un enemigo. […]

Esa experiencia preciosa (cuando es contemplada, apreciada y celebrada) me permite, a su vez, dar la bienvenida a otr@s: empiezo a ser menos miedoso del otro; empiezo a ver al extraño como un regalo. Empiezo a estar dispuesto a crear espacio en mí mismo para invitar al otro dentro y me abro a la posibilidad de ser cambiado por la presencia del otro.

Invito al lector a sentarse con cualquiera de las historias maravillosas de hospitalidad encontradas en las tradiciones de todas las grandes religiones. Reflexiona sobre ellas, pide inspiración en ellas. Luego busca valor para dar pasos pequeños en la expansión de tu propio círculo de hospitalidad. Esto puede ser tan provisional como sonreírle a un extraño en la cola de una tienda, tan deliberado como ser anfitrión de una reunión para tod@s l@s extrañ@s donde vives, o tan dramático como ser voluntari@ para albergar a un niño refugiado sin compañía en tu propia casa. Puede que no te cueste mucho, o puede que te parezca que te has metido en un lío: ¿Puedes imaginarte durante la cena de Noche Buena hablándole a tu cuñado en defensa de los migrantes, señalando que, en realidad, toda la gente son nuestr@s parientes y que tod@s tenemos el derecho humano de vivir en un lugar dónde podamos apoyar a nuestra familia?

Marilyn Lacey es la fundadora y directora ejecutiva de Misericordia Sin Fronteras (en inglés, Mercy Beyond Borders), una organización no lucrativa que trabaja con mujeres y niñ@s para aliviar situaciones de extrema pobreza. La hermana Lacey nació en California y es una Hermana de la Misericordia desde 1966. Este texto es parte de su libro Fluyendo hacia mí: una historia de Dios llegando en l@s extrañ@s.

[Lectura escogida de Awakin. El comic creativo de arriba por Dharma Comics ;-)]

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One way of measuring whether our love is genuine, however, is to examine how far we’ve extended the boundaries that determine whom we are willing to be in relationship with. When these borders reach out as far as they can go, there will be no one left outside, there will be no one cursed. There will be no more strangers. Everyone will be welcome.

Reflect for a minute on what it feels like to be welcomed. The word means, simply, ‘come and be well’ in my presence. It’s a fundamental human experience, and a very crucial one. When I am welcomed, I feel good. I can be myself. I relax and feel unself-conscious, energized, happy. On the other hand, when I am not welcomed, I doubt myself, turn inward, shrivel up. I feel excluded, not accepted, and not acceptable. This is painful. If it happens often enough, I will question my own self-worth.

Hospitality means creating welcoming space for the other. Henri J. Nouwen notes that the Dutch word for hospitality, gastvrijheid, means ‘the freedom of the guest.’ It entails creating not just physical room but emotional spaciousness where the stranger can enter and be himself or herself, where the stranger can become ally instead of threat, friend instead of enemy. […]

That precious experience — when contemplated, cherished, and celebrated — enables me in turn to welcome others: I begin to be less fearful of the other; I start to see the stranger as gift. I become willing to create space in myself to invite the other in, and I open myself to the possibility of being changed by the presence of the other.

I invite the reader to sit with any of the wonderful hospitality stories found in the traditions of all the great religions. Mull them over; ask God for insight into them. Then ask for courage to take small steps in expanding your own circle of hospitality. These might be as tentative as smiling at the stranger in line with you at the grocery store, as deliberate as hosting a get-together for all the strangers in your apartment building, or as dramatic as volunteering to foster an unaccompanied refugee child in your own home. It might not cost you much, or it might mean going out on a limb: Can you imagine yourself during Thanksgiving dinner speaking up to your brother-in-law in defense of the undocumented, pointing out that, really, everyone is kin to us, and everyone has a human right to live where they can support their own family?

Marilyn Lacey, R.S.M., is the founder and executive director of Mercy Beyond Borders, a non-profit organization which partners with displaced women and children overseas to alleviate their extreme poverty. Sr. Lacey is a California native, and has been a Sister of Mercy since 1966. This piece is excerpted from her book: This Flowing Toward Me: A Story of God Arriving in Strangers.

[Passage picked from Awakin. Creative comic above by Dharma Comics ;-)]

About Pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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