¡Libérate! / Free Yourself!

–por Matthieu Ricard (Jul 9, 2014) [English below]

liberate-free-yourself¿Qué es la felicidad, y cómo podemos conseguirla? La felicidad no puede reducirse a unas pocas sensaciones gratas. Más bien, es una forma de ser y de experimentar el mundo, una profunda satisfacción que infunde cada momento y perdura a pesar de las inevitables adversidades.

Los caminos que tomamos en la búsqueda de la felicidad a menudo nos llevan, en cambio, a la frustración y al sufrimiento. Tratamos de crear las condiciones externas que, creemos, nos harán felices. Sin embargo, es la mente misma la que traduce las condiciones externas en felicidad o sufrimiento. Es por eso que podemos ser profundamente infelices a pesar de “tenerlo todo”—riqueza, poder, salud, buena familia, etc.—y, a la inversa, podemos permanecer fuertes y serenos en la adversidad.

 La auténtica felicidad es una forma de ser y una habilidad a ser cultivada. Cuando recién empezamos, la mente es susceptible e indomable, al igual que la de un mono o un niño inquieto. Se necesita práctica para lograr paz y fuerza interior, amor altruista, templanza y otras cualidades que conducen a la auténtica felicidad. […]

En la frescura del momento presente, el pasado está ausente, el futuro no ha nacido todavía, y, si uno permanece en una atención y libertad puras, los pensamientos inquietantes surgen y se van sin dejar rastro. Esto es la meditación básica.

La conciencia pura sin contenido es algo que todos los que meditan regularmente y seriamente han experimentado, no es sólo una especie de teoría budista. Y cualquier persona que se tome la molestia de estabilizar y aclarar su mente será capaz de experimentarla también. Es a través de este aspecto no condicionado de la conciencia que podemos transformar el contenido de la mente a través del entrenamiento.

Pero la meditación también significa cultivar cualidades humanas básicas, tales como la atención y la compasión, y fomentar nuevas maneras de experimentar el mundo. Lo que realmente importa es que una persona cambia paulatinamente. A lo largo de meses y años, nos volvemos menos impacientes, menos propensos a la ira, menos desgarrados entre esperanzas y temores. Se vuelve inconcebible dañar voluntariamente a otra persona. Desarrollamos una inclinación hacia un comportamiento altruista y al conjunto de cualidades que nos dan los recursos para hacer frente a los vaivenes de la vida.

El punto aquí es que puedes observar tus pensamientos, incluyendo a las emociones fuertes, con una atención pura que no está asociado con los contenidos de los pensamientos. […]

No es cuestión de no experimentar emociones; es cuestión de no ser esclavizados por ellas. Deja que surjan emociones, pero permítales ser libres de sus componentes aflictivos: distorsión de la realidad, confusión mental, aferramiento y sufrimiento para uno mismo y los demás.

Hay una gran virtud en descansar de vez en cuando en la conciencia pura del momento presente, y en ser capaces de invocar este estado cuando las emociones aflictivas surgen para no identificarnos con ellas ni ser influenciados por ellas. […]

Así como puedes aprender a lidiar con pensamientos angustiantes, puede aprender a cultivar y mejorar los saludables. Estar lleno de amor y bondad da lugar a una manera óptima de ser. Es una situación donde tod@s ganamos: disfrutarás de un bienestar duradero para tí mismo, actuarás de manera altruista hacia los demás y serás percibido como un buen ser humano.

Si el amor altruista se basa en una comprensión de la interdependencia de todos los seres y de su natural aspiración de felicidad, y si este amor se extiende con imparcialidad a todos los seres, entonces es una fuente genuina de felicidad. Actos de amor desbordante, de pureza, de generosidad desinteresada, como cuando haces feliz a un niño o ayudas a alguien necesitado, aunque nadie se entere de lo que has hecho, generan una realización profunda y reconfortante.

Las cualidades humanas a menudo vienen en grupos. El altruismo, la paz interior, la fuerza, el valor, la libertad y la felicidad verdadera prosperan juntas como las partes de una fruta nutritiva. Del mismo modo, el egoísmo, la enemistad y el miedo crecen juntos. Así, aunque ayudar a otros puede no ser siempre “placentero”, esto conduce a la mente a una sensación de paz interior, valentía y armonía con la interdependencia de todas las cosas y los seres.


–Matthieu Ricard en Este es tu cerebro en éxtasis, en el número de YES! Magazine Felicidad Sostenible.


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Free Yourself!

What is happiness, and how can we achieve it? Happiness can’t be reduced to a few agreeable sensations. Rather, it is a way of being and of experiencing the world—a profound fulfillment that suffuses every moment and endures despite inevitable setbacks.

The paths we take in search of happiness often lead us to frustration and suffering instead. We try to create outer conditions that we believe will make us happy. But it is the mind itself that translates outer conditions into happiness or suffering. This is why we can be deeply unhappy even though we “have it all”—wealth, power, health, a good family, etc.—and, conversely, we can remain strong and serene in the face of hardship.

Authentic happiness is a way of being and a skill to be cultivated. When we first begin, the mind is vulnerable and untamed, like that of a monkey or a restless child. It takes practice to gain inner peace, inner strength, altruistic love, forbearance, and other qualities that lead to authentic happiness. […]

In the freshness of the present moment, past is gone, future is not yet born, and—if one remains in pure mindfulness and freedom—disturbing thoughts arise and go without leaving a trace. That is basic meditation.

Pure consciousness without content is something all those who meditate regularly and seriously have experienced—it is not just some sort of Buddhist theory. And anyone who takes the trouble to stabilize and clarify his or her mind will be able to experience it, too. It is through this unconditioned aspect of consciousness that we can transform the content of mind through training.

But meditation also means to cultivate basic human qualities, such as attention and compassion, and new ways of experiencing the world. What really matters is that a person gradually changes. Over months and years, we become less impatient, less prone to anger, less torn between hopes and fears. It becomes inconceivable to willingly harm another person. We develop a propensity toward altruistic behavior and the cluster of qualities that give us the resources to deal with the ups and downs of life.

The point here is that you can look at your thoughts, including strong emotions, with a pure mindfulness that is not associated with the contents of the thoughts. […]

There is no question of not experiencing emotions; it’s a question of not being enslaved by them. Let emotions arise, but let them be freed from their afflictive components: distortion of reality, mental confusion, clinging, and suffering for oneself and others.

There is great virtue in resting from time to time in pure awareness of the present moment, and being able to refer to this state when afflictive emotions arise so that we do not identify with them and are not swayed by them. […]

Just as you can learn to deal with afflictive thoughts, you can learn to cultivate and enhance wholesome ones. To be filled with love and kindness brings about an optimal way of being. It is a win-win situation: you will enjoy lasting well-being for yourself, you’ll act in altruistic ways towards others, and you’ll be perceived as a good human being.

If altruistic love is based on an understanding of the interdependence of all beings and of their natural aspiration to happiness, and if this love extends impartially to all beings, then it is a source of genuine happiness. Acts of overflowing love, of pure, disinterested generosity—as when you make a child happy or help someone in need, even if nobody knows what you have done—generate a deep and heartwarming fulfillment.

Human qualities often come in clusters. Altruism, inner peace, strength, freedom, and genuine happiness thrive together like the parts of a nourishing fruit. Likewise, selfishness, animosity, and fear grow together. So, while helping others may not always be “pleasant,” it leads the mind to a sense of inner peace, courage, and harmony with the interdependence of all things and beings.


–Matthieu Ricard in This is Your Brain In Bliss, YES! Magazine in the Sustainable Happiness issue.

 

About Pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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