Sólo Tienes Lo Que Das / You Only Have What You Give

por Isabel Allende  (Apr 17, 2014)  [English below]

DC_she-simply-lit-upHe vivido con pasión y prisa, tratando de lograr demasiadas cosas. Nunca tuve tiempo para pensar en mis creencias hasta que mi hija Paula, a los veintiocho años, cayó enferma. Estuvo en coma durante un año y cuidé de ella, en casa, hasta que murió en mis brazos en diciembre de 1992.

Durante aquel año de agonía, y el siguiente, de duelo, todo se detuvo para mí. No había nada que hacer, únicamente llorar y recordar. Sin embargo, aquel año me dio también una oportunidad de reflexionar sobre mi viaje y sobre los principios que me habían sostenido. Descubrí que mis creencias, mi escritura y el modo en que guié mi vida guardan coherencia. No he cambiado; todavía soy la misma niña que era hace cincuenta años, y la misma joven que era en los años setenta. Aún deseo con vehemencia vivir, aún soy ferozmente independiente, aún ansío justicia y me enamoro locamente con facilidad.

Paralizada y silenciosa en su cama, mi hija Paula me enseñó una lección que ahora es mi mantra: Sólo tienes lo que das. Es gastándote a ti misma como te enriqueces.

Paula llevó una vida de servicio. Trabajó como voluntaria, ayudando a mujeres y niños, ocho horas por día, seis días a la semana. Nunca tuvo dinero, pero necesitaba muy poco. Cuando murió, no tenía nada ni necesitaba nada. Durante su enfermedad, tuve que deshacerme de todo: su risa, su voz, su gracia, su belleza, su compañía y, finalmente, su espíritu. Cuando murió, pensé que lo había perdido todo. Pero entonces comprendí que todavía tenía el amor que le había dado. Ni siquiera sabía si ella estaba en condiciones de recibir ese amor. No podía responderme en modo alguno, sus ojos eran estanques sombríos que no reflejaban la luz. Pero yo estaba llena de amor, y ese amor siguió creciendo y multiplicándose y dando frutos.

El dolor de perder a mi niña fue una experiencia purificadora. Tuve que tirar por la borda todo el exceso de equipaje y quedarme tan sólo con lo esencial. Por Paula, no me aferraré a nada nunca más. Ahora me gusta mucho más dar que recibir. Soy más feliz cuando amo que cuando soy amada. Adoro a mi marido, a mi hijo, a mi nieto, a mi madre, a mi perro y, francamente, no sé ni siquiera si les gusto. Pero, ¿qué importa? Amarlos es mi alegría.

Dar, dar, dar: ¿qué sentido tiene la experiencia, el saber o el talento, si no los doy, tener historias si no las cuento a los demás, tener salud si no la puedo compartir? ¡No quiero que me cremen con todo eso! Es al dar cuando conecto con otros, con el mundo y con lo divino.

Es al dar cuando siento el espíritu de mi hija en mi interior, como una dulce presencia.


– Isabel Allende en “Esto es lo que creo.” [lectura escogida de Awakin. El comic creativo de arriba de por Dharma Comics ;-)]


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I have lived with passion and in a hurry, trying to accomplish too many things. I never had time to think about my beliefs until my 28-year-old daughter Paula fell ill. She was in a coma for a year and I took care of her at home, until she died in my arms in December of 1992.

Paralyzed and silent in her bed, my daughter Paula taught me a lesson that is now my mantra: You only have what you give. It’s by spending yourself that you become rich.

Paula led a life of service. She worked as a volunteer helping women and children, eight hours a day, six days a week. She never had any money, but she needed very little. When she died she had nothing and she needed nothing. During her illness I had to let go of everything: her laughter, her voice, her grace, her beauty, her company and finally her spirit. When she died I thought I had lost everything. But then I realized I still had the love I had given her. I don’t even know if she was able to receive that love. She could not respond in any way, her eyes were somber pools that reflected no light. But I was full of love and that love keeps growing and multiplying and giving fruit.

The pain of losing my child was a cleansing experience. I had to throw overboard all excess baggage and keep only what is essential. Because of Paula, I don’t cling to anything anymore. Now I like to give much more than to receive. I am happier when I love than when I am loved. I adore my husband, my son, my grandchildren, my mother, my dog, and frankly I don’t know if they even like me. But who cares? Loving them is my joy.

Give, give, give — what is the point of having experience, knowledge or talent if I don’t give it away? Of having stories if I don’t tell them to others? Of having wealth if I don’t share it? I don’t intend to be cremated with any of it! It is in giving that I connect with others, with the world and with the divine.

It is in giving that I feel the spirit of my daughter inside me, like a soft presence.

 

– Isabel Allende on “This I Believe” [passage picked from Awakin. Creative comic above by Dharma Comics ;-)]

About Pancho

To live in radical joyous shared servanthood to unify humanity.
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